16.01.2008 13:43
Concentración y oficio para competir
Jaume Marcet
La solidez defensiva y el oficio por mantener un buen resultado fueron valores claves en el acceso del Barça para los cuartos de la Copa. Esta forma de batir a los rivales recuerda a como lo hizo el equipo en algunos partidos de la Champions 2005/06.
El Barça encaraba la eliminatoria de octavos contra un equipo que había sumado 15 eliminatorias
consecutivas sin perder (entre Copa, UEFA y Champions), y que era el vigente campeón de la Copa del
Rey y UEFA. Un equipo que seguramente se encuentra más a gusto saliendo al contragolpe con espacios
que con el control del balón. En el Camp Nou el Barça tenía que plantear un partido
teniendo en cuenta el resultado favorable de la ida (1-1) y la ausencia de jugadores tan
importantes en ataque como Messi, Eto'o o Ronaldinho.
Oficio y practicidad de Champions
Todo
ello, son circunstancias que se tuvieron presentes para que el equipo se esforzase a trabajar
otros valores tácticos. Después de dejar fuera el Sevilla, muchos recordaron como se habían
superado las tres eliminatorias a doble partido de la Champions de hace dos años. En aquella
temporada 2005-2006 el Barça logró resultados positivos en los campos del Chelsea (1-2) y
Milan (0-1) y en casa se tuvo bastante con una buena gestión de los partidos para pasar de ronda.
El plan ‘B'
Como hace ahora dos años, en eliminatorias como la del Sevilla, el equipo de Rijkaard
demostró que es capaz de adaptarse a las circunstancias del rival y aplicar el estilo necesario
para conseguir el objetivo de superar una eliminatoria de 180 minutos.
La concentración defensiva, especialmente cuando el Sevilla salía al contragolpe, la
intensidad y la flexibilidad táctica fueron elementos decisivos contra un rival que, pese a la
necesidad de marcar en el Camp Nou , tampoco amenazó excesivamente la portería de Valdés. De hecho,
los andaluces sólo chutaron 4 veces a portería, por las 8 que lo hizo el Barça, que continúa
adelante en las tres competiciones (Liga, Champions y Copa).
Sin Touré y Edmílson
La solvencia defensiva del equipo tiene el mérito añadido de la ausencia de dos jugadores que
ocupan la posición de pívote. Sin Edmilson, lesionado, ni Touré, en la Copa de África, Rafa Márquez
fue uno de los destacados del equipo en esta demarcación. Una ubicación que, con un perfil
defensivo pero no falto de creatividad, es clave para reforzar el trabajo de los centrales y ayudar
a los dos interiores.